sábado, 26 de mayo de 2007

La historia de terror más breve

La niña que sostenía el cuchillo se quedó prendada, hipnotizda, con el lento goteo de la sangre que se producía desde la punta del cuchillo hasta el suelo. Ella se quedaba con la visión fija en la punta del cuchillo ligeramente inclinado. Las gotas diminutas acudían a confluir allí. Poco a poco, la niña podía observar cómo aquella acumulación de gotitas generaban una mayor, hasta que llegaba el momento en que ésta se hacía demasiado pesada y se separaba del resto cayendo y estrellándose contra la baldosa.

Este proceso sucedía más o menos rápido al principio clip-clip-clip-clip. Luego se relantizó clip-clip, clip-clip... Hasta que ya no quedaban más gotas y apenas caía alguna distraída muy de vez en cuando.

La niña esperó hasta apurar la última gota, y cuando vio que el cuchillo ya no daba más de sí, volvió a introducirlo en la cuenca del ojo de su madre, repasándolo y frotándolo muy bien para que se empapara al máximo.

Y comenzó de nuevo el concierto.

3 comentarios:

circe dijo...

Coño! si ya has escrito media novela...bueno iré poco a poco,eh?. Enhorabuena!!

Violeta dijo...

No. La foto está hecha desde uno de los balcones del "faro" entre las dos playas de Benidorm.

Miguelangel Serrano dijo...

es muy bien que miedo